¿Cómo encontrar el mejor abogado de familia?

abogado de familia

Cuando se produce una crisis matrimonial, el primer lugar al que acudimos en búsqueda de información es Internet. El divorcio o la separación producen mucha inseguridad entre las partes, por lo que encontrar un buen abogado de familia se convierte en una pieza fundamental.

En Google, los términos para hacer búsquedas suelen ser “mejor abogado de familia”, “mejor abogado matrimonialista Madrid”, si bien más allá de los primeros resultados que aparecen en la web, deben seguirse otros criterios para encontrar a tu abogado de familia.

Enfrentarse a un conflicto familiar es una experiencia  dura. Es necesario tener a tu lado a abogados matrimonialistas expertos que entiendan el momento por el que se está pasando y gestionen tus necesidades de una forma completa,  profesional y humana.

Con muchos años de práctica como abogada de familia recomiendo encarecidamente y como defensa de la labor profesional de los que nos dedicamos a este área del derecho que, cuando se busque a un buen abogado de familia, o se quiera al “mejor” abogado de familia, se verifique su especialización y se compruebe que tiene experiencia y mucho sentido común. Si no es así, salgan corriendo, preparen la cartera y tengan mucha paciencia para afrontar la lluvia de demandas y denuncias que vendrán por el camino.

 

El mejor abogado de familia es aquel que, aplicando el sentido común y sus amplios conocimientos, intenta resolver inicialmente la situación siempre mediante un acuerdo. Es verdad, que el cliente es el que finalmente decide, aún en contra del consejo de su abogado, pero también es verdad que el abogado puede asesorar y decirle al cliente que se está equivocando, y si éste aún quiere continuar, debe ayudarle lo más posible para que no acabe estrellado.

Un abogado siempre debe ser realista y nunca debe crear falsas expectativas a sus clientes sobre lo que puede suceder.

El problema aparece cuando es el cliente el que posee ese sentido común, pero el abogado parece carecer de él. Ello, unido a la falta de especialización, forma una bomba de relojería cuyo resultado será años de guerra judicial y de ingentes gastos económicos, por no hablar del perjuicio que se le puede causar a los hijos menores.

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