La separación supone la suspensión del vínculo matrimonial mientras que el divorcio supone la extinción de dicho vínculo matrimonial, si bien los efectos jurídicos son los mismos.

Esto es, tanto en el procedimiento de separación como en el del divorcio se deben regular las mismas medidas inherentes a los menores: patria potestad, guarda y custodia, régimen de estancias o visitas, pensión de alimentos así como las medidas económicas entre cónyuges: pensión compensatoria y pensión indemnizatoria del artículo 1438 del Código Civil.

En este sentido,  es necesario indicar que si en el procedimiento de separación, las partes deciden reconciliarse podrán presentar ante el Juzgado que dictó la Sentencia un escrito de reconciliación y en caso del divorcio, las partes deberían volver a casarse.

Entonces, ¿por qué existe diferencia entre la separación y divorcio?

La legislación aplicable hasta 2005, establecía la separación como requisito previo y obligatorio al divorcio, es decir, los cónyuges estaban obligados a separarse y una vez transcurrido el plazo de 2 años, se podían divorciar.

No obstante, a día de hoy la separación ya no es un requisito previo al divorcio pudiendo los cónyuges divorciarse a partir de los 3 meses de casarse.  

Por tanto, en la actualidad recomendamos el divorcio ya que en caso de iniciar un procedimiento de separación en el que las partes no se reconcilian finalmente, deberán iniciar un procedimiento de divorcio con posterioridad en aras de extinguir finalmente su vínculo matrimonial.

Andrea López Muñoz