Asesoramiento previo al divorcio; La primera consulta con un abogado de familia.

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Hace unos años escribí un artículo relativo a la búsqueda de un abogado de familia en Google, La idea me la sugirió un cliente contrario, quien me dijo que había buscado a su abogado por Internet, porque no conocía a nadie, y decidí hacer la búsqueda por mi cuenta, y ayudar a reconocer los requisitos para encontrar al mejor abogado de familia para cada persona.

En los últimos años, muchos abogados hemos decidido especializarnos en derecho de familia, por ser una de las especialidades de la abogacía que requiere no solamente conocimientos técnicos y jurídicos, sino que nos permite ayudar a las personas en una de las situaciones mas complicadas de su vida, y difícil de afrontar. No solamente quiero pensar que ayudamos a las personas que han confiado en nosotros, sino que las personas a quienes defendemos también nos enseñan y ayudan diariamente a ser mas humanos, a comprender y empatizar en las dificultades tanto emocionales como económicas por las que atraviesan, y en las que todos nos podemos encontrar en cualquier momento.

En derecho de familia, encontrar al mejor abogado que te defienda en tu separación o divorcio, requiere que el abogado tenga no solamente conocimientos técnicos, sino que debe tener habilidades tan necesarias (y a veces tan poco comunes) como el sentido común, debe escuchar al cliente, darle la tranquilidad necesaria dentro de la difícil situación que está viviendo, para que pueda conocer cual es la mejor situación para su divorcio o proceso de familia.

El asesoramiento previo al divorcio  es fundamental, y por ello, en la primera consulta con el abogado de familia, éste deberá dedicar el tiempo necesario a la persona que ha acudido a su consulta para conocer en profundidad la situación en la que se encuentra, desde la situación económica familiar hasta la situación emocional familiar, debe intentar conocer que es lo que quiere y necesita el cliente, analizar según la información recibida la situación judicial en la que se podría encontrar, las posibilidades que existen en su procedimiento, la estrategia a seguir ante las dificultades que pueden producirse, e intentar orientar al cliente para que la difícil situación se vaya normalizando.

El buen abogado de familia explicará detalladamente los conceptos jurídicos de la mejor forma, entenderá la situación y orientará al cliente en una situación emocional complicada, analizará incluso los juzgados que pueden conocer su asunto, ante la gran diferencia que puede existir entre unos juzgados y otros, por encontrarnos ante juzgados especializados y otros que no lo son, lo que en muchas ocasiones puede suponer perjuicios al cliente.

En la decisión a adoptar para elegir al abogado de confianza que defienda los intereses deberá tenerse en cuenta desde la profesionalidad y atención del abogado, a la atención que se va a prestar, mas teniendo en cuenta que en estos procesos la atención debe ser personal y continua, sobre todo al comienzo del proceso ante las dudas tan diferentes que pueden surgir, sin olvidar que una vez firmado el Convenio Regulador o dictada la Sentencia, el abogado de familia tiene que seguir pendiente de la situación que exista y continuar aconsejando y asesorando conforme a las necesidades del cliente.

Debe igualmente valorarse los honorarios de cada profesional, siendo recomendable que se otorgue una hoja de encargo o presupuesto después de la primera consulta, en la que se conozca cual es el coste total del procedimiento a contratar, y que dependerá en ocasiones del trabajo a realizar y las dificultades del procedimiento, siendo aconsejable que en esa hoja de encargo los honorarios se puedan realizar fraccionados, en diversos pagos,  para no hacer mas difícil la situación económica que se debe afrontar.

No solamente el cliente elige al abogado, sino que también el abogado elige al cliente, comprende su situación y asume la responsabilidad de defenderle con sus mejores conocimientos y habilidades. En mi experiencia como abogada de familia, la vinculación con el cliente es fundamental, conocer sus intereses, sus objetivos, la mejor situación para  su persona e hijos, e incluso para el que será su excónyuge o expareja es fundamental, porque ayudará a dar una orientación mas precisa. Al fin y al cabo los abogados matrimonialistas, intervenimos en un momento crucial en la vida, ayudamos a solucionar o a normalizar el cambio de vida, que en unas ocasiones puede ser muy ágil mediante acuerdos alcanzados entre las partes y en otras, lamentablemente,  puede durar años.

En general, los abogados de familia intervenimos en el momento posterior a la ruptura, y en ocasiones asesoramos incluso antes de esa ruptura, recomendando en este caso, comenzar una terapia de pareja, para poder recuperar la relación sentimental perdida, posteriormente si se ha tomado la decisión de ruptura intentar un acuerdo de mediación, entre las propias partes o bien con la ayuda de un mediador, y por último el intento de acuerdo entre los abogados que representen a cada parte. Y todo ello está orientado a intentar conseguir un acuerdo entre las partes, porque en estos procedimientos, evitar un procedimiento contencioso es lo mejor para los propios cónyuges y mas si existen menores, y porque siempre será más fácil el cumplimiento de aquello que se ha acordado que lo que ha decidido un juez.

El tiempo aproximado para normalizar la nueva situación suele alcanzar una media de un año, en el cual el abogado de familia continúa presente, resolviendo dudas y ayudando en los problemas que puedan surgir después de la sentencia. Lamentablemente en otras ocasiones debemos continuar con otros procesos judiciales derivados de incumplimientos de lo dispuesto en sentencia, o bien de la simple mala fe de una de las partes que dificulta esta normalización y lleva a continuos procesos judiciales sin sentido.

Es por eso, que cuando se elige a un abogado de familia, debe también contemplarse la capacidad para resolver problemas y ayudar para llegar a acuerdos entre las partes, tan importantes siempre y más en este tipo de procesos, en los cuales casi nunca la sentencia judicial será favorable en todas sus medidas a una de las partes, sino que contemplará fundamentalmente el beneficio de los hijos. Y por supuesto hay ocasiones en que es imposible impedir el pleito, ante situaciones en las que por ejemplo, uno de los progenitores se niega de forma injustificada a establecer una custodia compartida, por puras cuestiones económicas, o bien, no entender que los hijos quieren estar con su padre o su madre, por los mismos motivos económicos. Hay que huir del abogado que garantiza “ganar” el pleito, y también de aquel abogado que imposibilita un acuerdo, enredando al aconsejar a su cliente medidas que un juez puede no aceptar.

El cliente debe tener confianza en su abogado, al igual que el abogado debe confiar en su cliente, y en ese momento se habrá encontrado al mejor abogado de familia, que defienda y represente tus intereses de la mejor forma posible.

 

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